La leyenda del Cura sin Cabeza

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VI AL CURA SIN CABEZA

Mitos y Leyendas

Nuestra Tierrita contacto al señor Santiago Castro quien asegura que vio al sacerdote sin cabeza. Escúchalo y saca tus propias conclusiones.

Mi nombre es Santiago Castro y vivo en la zona rural de la población de Chaguaní (Cundinamarca). Nuestra Tierrita me invitó a contar una historia que me paso hace algunos años, cuando trabajaba como capataz de una de las fincas de descanso, de un señor de la capital.

Después del pago de la quincena, no perdí la oportunidad de ir a compartir con los compañeros del trabajo, para distraernos y visitar a nuestras novias en el pueblo. Era agosto, me acuerdo bien pues en esa población se celebra en ese mes la fiesta del Señor de la Salud.

Era una noche como cualquier otra. Solo pensábamos pasarla bien. Tomar algunas cervezas y el típico chirrinche. Ya llevaba mucho tiempo sin pasar momentos como estos, por lo cual me prendí como rápido. Mi novia al verme así no le gusto y me dejo allí con mis amigos, con quienes hablábamos de política y de mujeres.

Ya eran más de las 2 de la mañana, ya tenía sueño y estaba cansado. Recuerdo muy bien que me despedí y salí del local donde estábamos tomando, mire hacía ambos lados y no había nadie, estaban solas las calles.

Comencé a caminar y las luces de los postes me acompañaban en la oscuridad. No lo niego, estaba tambaleando tal vez por los tragos que me tome. Después de un tiempo, el frío que comenzó hacer no era normal, por lo que decidí prender un cigarrillo. Desafortunadamente, después de revisar todos mis bolsillos no encontré los fósforos para encenderlo.

Pasando frente a la iglesia apareció alguien que me ayudó a prender mi cigarrillo, el cual llevaba en la boca. Le agradecí y seguí mi camino. Resolví voltear a mirar quien era esa persona que me ayudó y ya no estaba. Pensé que mi mente me estaba jugando una broma.

Seguí caminando las tres cuadras que me hacían falta para llegar al atajo hacía la finca. Al encontrar el sendero que siempre utilizo, el cual es angosto y está adornado de árboles de lado y lado. Me hizo sentí tranquilo pues estaba ya casi por llegar. Afortunadamente, hallaba una que otra luz de poste o de alguien que amablemente dejaba prendida de su casa, por lo que podía observar hacía donde me dirigía.

No obstante, comenzó a aparecer un fenómeno muy raro en esta zona fue una niebla espesa a eso de las tres de la mañana. El frío era tan helado que hasta me dejo un poco pasmado. Ya cuando estaba llegando, yo creo que a unos 100 metros vi a lo lejos un bulto de una persona que no se distinguía muy bien. Parecía un hombre corpulento, que vestía una especie de túnica, casi como los trajes que se pone un sacerdote.

No se si fueron los tragos o la curiosidad, pero intente ir detrás de esa sombra extraña. El ruido que hacían los animales desapareció. Comencé a sudar frío y se me puso la piel de gallina. Mis ojos casi se salen de la cuenca, cuando vi que esa figura de traje de sacerdote no tenía cabeza. ¡Sí estaba borracho, el susto me dejo en sano juicio!

Intente gritar, no me salía la voz. Intente correr y mis piernas no querían responderme. Hasta que mi vista se nublo y creo yo terminé desmayado.

Desperté frente a la iglesia. Las personas que entraban a la iglesia me miraban y se tapaban las narices porque estaba sobre un charco de orines nauseabundos. No sé cómo llegue allí, lo único que sé es que es una experiencia la que no quisiera repetir. Aún tengo pesadillas sobre esto y eso ni siquiera se lo desearía a mi peor enemigo.

Si tienes una historia como estas para contar, te daremos un espacio para que sea conocida. Lo paranormal también es bienvenido en nuestro blog.